27 oct. 2017

Reseña de El árbol de la ciencia de Pío Baroja.



Título: El árbol de la ciencia.
Autor: Pío Baroja.
Precio:
ISBN: 9788498150018
Editorial: Ediciones El País.
Nº Páginas: 286
Formato: Rústica.


El árbol de la ciencia. 
 El árbol de la ciencia, último volumen de la trilogía La raza, completa por La dama errante y La ciudad de la niebla, muestra la trayectoria vital y las inquietudes de Andrés Hurtado, álter ego del autor tanto en ideas como en profesión. Discusiones políticas, científicas y filosóficas, con el afán de llegar a la verdad, descubren a un hombre inadaptado y racionalista que rechaza el mundo en el que vive y al que ni siquiera el amor consuela. 

Pío Baroja.
(1872-1956) abandonó la medicina y el negocio de panadería que regentaba en Madrid, para empezar a colaborar en revistas y periódicos. Entre su primera obra, Vidas sombrías-que pagó para que la publicaran-, y Desde la última vuelta del camino-siete volúmenes de memorias-se extiende una de las vidas literarias más fructíferas e interesantes del siglo XX. Fiel al espíritu del 98, inconformista y anticlerical, sembró de genialidad y de su particular visión del mundo novelas, ensayos y cuentos.



En "El árbol de la ciencia", Pío Baroja nos cuenta la historia de Andrés Hurtado, un estudiante de medicina con muy pocas ganas de llevar sus estudios a la práctica.
Miembro de una familia bastante numerosa, nuestro protagonista es un chico solitario y antisocial, que sin dar cuentas de nada a nadie, decide meterse a estudiar medicina. Con esto, en la facultad de medicina, conocerá a dos jóvenes que serán de los primeros de la larga lista de personajes que iremos conociendo a lo largo de estas páginas.

Como toda, o casi toda lectura obligatoria, desde un inicio despertó en mi cierto rechazo. Lectura obligatoria=Libro que se te hace eterno de leer. Es triste, pero hace años que es así, y para mayor desgracia, en pocas ocasiones suelo cambiar la opinión que tengo del libro desde antes de leerlo.

Y en esta ocasión, claramente, no iba a ser diferente. Sí que es cierto, que la primera mitad del libro, me gustó, incluso podría decir que me pareció interesante, entretenida y lo que es mejor aún, rápida de leer. Pero conforme fui pasando las páginas, llegué a un punto en el que todo se había quedado estancado, no veía que pasara nada ni que el personaje avanzara en su vida, todo me parecía igual incluso aún habiendo pasado años. Y esto empeoró justamente en la cuarta parte del libro. Desde un principio, es notorio el gran contenido filosófico que posee la obra. Andrés siente bastante atracción hacia la filosofía, y concretamente la de un par de autores alemanes. Hasta aquí, todo bien. El problema vino cuando en esta ya mencionada cuarta parte, nuestro protagonista y su tío se pusieron a hablar de temas filosóficos. Conversación que se convirtió en cinco largos y pesados capítulos de gran dificultad a la hora de entender y leer. Y es que a partir de aquí, todo el libro se volvió pesado. Repito, no pasaba nada interesante.

Andrés, como ya he dicho, lo conoceremos siendo un joven estudiante, pero lo iremos viendo madurar y crecer, hasta convertirse en médico de profesión, lo que no supone ningún cambio. Pues sigue gustando poco de llevar a la práctica aquello por lo que estudió durante toda su juventud. Con los pasos de los años, veremos como cada vez se vuelve más antisocial, más cerrado en sí mismo y sobretodo en un hombre con más inquietudes hacia  todo lo relacionado con la filosofía, el conocimiento y la ciencia. Pero si algo destaca en su personalidad, desde mi punto de vista, es su falta de sangre. Andrés más que un ser con vida es una hoja que se deja llevar por el aire. Nunca parece hacer nada.

En cuanto a los demás personajes, son tantos que esto se haría eterno si tuviera que hablar de todos ellos: los amigos y compañeros de Andrés (Julio, Montaner, Ibarra, Rafael, Jaime...), el padre (Pedro), los hermanos (Pedro, Luis, Alejandro, Margarita), su tío, los profesores, los médicos que irá conociendo, sus vecinos y conocidos... y Doña Leonora y sus dos hijas, Niní y Lulú, esta última siendo sin duda uno de los personajes más importante y mi favorita.

Lulú se nos presentará como una chica de 19 años, que aunque descrita como una joven poco agraciada, se nos muestra también como una mujer diferente, que no intenta ser lo que se espera de una señorita de su época. Una joven sin filtros, que no se piensa dos veces las cosas antes de decirlas, lo cual disgusta mucho tanto a su madre, como a su hermana mayor, quienes a pesar de todo intentan siempre mantener ciertas apariencias.

Con una trama un tanto aburrida, sin muchos sucesos entretenidos y con un personaje tan "muerto" y que solo sabe complicarse la vida, esta obra me ha disgustado demasiado y si no hubiera sido por que estaba obligada a leerla, estoy muy segura de que habría abandonado su lectura a mitad del libro.
Y creo que podría decir que mi parte favorita es el final, un final que me esperaba.

Recuento total de post-it: 11.

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